D. Antonio Guillén Rodríguez
Jefe de Protocolo de la Delegación del Gobierno de España en Andalucía
"El protocolo debe ser entendido como un instrumento al servicio de la sociedad, encaminado a definir la presidencia, la precedencia, la simbología... cuidando de manera certera, el mensaje no verbal que esas ceremonias deben transmitir"
Hermandad del Santo Entierro: Evocación de un recuerdo
«Como médanos de oro, que vienen y que vanen el mar de la luz, son los recuerdos...»
Juan Ramón Jiménez
Ante la amable petición de la Real Hermandad Sacramental del Santo Entierro de compartir unas líneas sobre la vinculación de este funcionario con la corporación y la Semana Santa; a priori, estarían justificadas unas notas sobre la actuación secular del Gobierno de la nación en la Semana Mayor hispalense. Así, desde la creación de la circunscripción provincial por Javier de Burgos en 1833 como división político-administrativa, se podría analizar la participación de las autoridades del estado en los oficios catedralicios y entrega de la llave del sagrario al titular de la competencia gubernativa; la denominada 'Ronda' del Jueves Santo; las diversas denominaciones y competencias de las autoridades vinculadas al Gobierno estatal y su evolución posterior; la modificación de tradiciones o ceremonias, fruto de aquella primera reforma litúrgica de 1956, por la que la procesión del Santo Entierro se traslada a la nueva jornada de Sábado Santo y de manera más reciente, la participación en los homenajes a las hermandades que en su estación de penitencia discurren ante la sede del Gobierno de España en Andalucía y reseñar especialmente, la histórica visita a ésta de Su Majestad el Rey, el Lunes Santo de 2015 para presenciar desde un balcón de la plaza de España la Hermandad de Santa Genoveva. Todo ello, quizás, objeto de un trabajo más prolijo que con buen apéndice bibliográfico y cuidado soporte gráfico y documental, resultaría de interés como artículo venidero.
Reorientado en el ofrecimiento que se me realiza y motivado sobre la base de las referencias personales y profesionales, asiento estas líneas en el recuerdo. Concretamente, el de la niñez, en la espléndida biblioteca que poseía mi abuelo, cuando llega a mis manos un ejemplar de Las Cofradías de Sevilla en cromolitografía, una serie de dibujos obra del ilustrador Grima, editadas por Márquez y Echeandía que reproducían los 'pasos' de las hermandades que procesionaban en nuestra ciudad durante la década de los años ochenta del siglo XIX. Entre ellas, me detenía en las escenas que representaban misterios y curiosamente, siempre en las relativas al Santo Entierro.
Sin saber el motivo, la mirada de aquel niño más tarde adolescente, sentía debilidad al observar personas y figuras que de manera secundaria aparecían en cada una de las cromo-litografías: servidores de librea; dignidades eclesiásticas; asistentes con enseres litúrgicos y preseas de la Pasión; figuras de caballeros distinguidos, ataviados con las levitas de antaño o uniformes de gala de sus corporaciones nobiliarias. En definitiva, y sin entenderlo, estaba visualizando la teoría del ceremonial. El protocolo debe ser entendido como un instrumento al servicio de la sociedad, encaminado a definir la presidencia, la precedencia, la simbología... cuidando de manera certera, el mensaje no verbal que esas ceremonias deben transmitir.
Sirvió, por tanto, de llave maestra aquella edición bibliográfica familiar que permitió abrir en mi interior, la curiosidad por revisar otras obras similares como La Ilustración Española y Americana, con dibujos del reconocido Comba. En uno de ellos, encontré un dosel a modo de baldaquino con la reina Isabel II, presenciando el discurrir de la Hermandad del Santo Entierro en la plaza de San Francisco junto al futuro rey Alfonso XII, primer monarca en la historia que preside el cortejo procesional. Con el tiempo, descubrí claramente que mi vocación empezó a gestarse, imbuida por los aromas que desprendían las ediciones de mi abuelo, sobre el pilar del recuerdo, hermosa palabra procedente de la voz latina corcordis, que significa corazón; es decir, lo que se tamiza a través del corazón, se convierte en el mejor recuerdo.
Pasan los años, y con la formación universitaria, se forja una imperecedera amistad con diferentes hermanos del Santo Entierro, algunos de ellos oficiales de Junta en su momento, con los que tuve la fortuna de compartir vivencias, sin duda, enriquecedoras y nunca antes experimentadas por mí. Sirva como ejemplo el acontecimiento celebrado en 1992, año que vivimos de manera apresurada, el primer Santo Entierro Magno para los de mi generación de los setenta, que para aquel adolescente se convertía en un hecho insólito y estimulante en ese universo cofrade sin procesiones extraordinarias constantes, sin DVDs coleccionables, sin teléfono móvil y por consiguiente, sin selfies... y sin redes sociales. Bastante más auténtico y templado... En lo efímero, estaba la verdad de la conmemoración.
En la vertiente profesional, a través de otro insigne hermano del Santo Entierro, mi maestro, mentor y buen amigo Mauricio Domínguez y Domínguez-Adame (q.e.p.d.), de sus trabajos, de mi acompañamiento algunos Sábados Santos al atrio de San Antonio Abad o el obsequio, por su parte, de muchas publicaciones que tenían como contenido la historia de la Hermandad. Recuerdo con cariño los famosos 'Manifiestos' en ediciones facsímiles del siglo XVIII y XIX junto a otras de participación municipal, pasando por oficios con la ordenación de cortejos de finales del siglo XIX y otros de las décadas de 1960 y 1970 -manuscritos por él- que tuvo a bien entregarme y que conservo como reliquias vivas de su legado ceremonial.
Mencionaba más arriba la precedencia, es decir, el criterio de ordenación de personas y objetos en un tiempo y en un espacio; la norma que sistematiza la jerarquía por razones del cargo o categoría, de las autoridades o personalidades que acuden a un determinado acto o ceremonia. Objeto de controversia de cara a la sociedad pero necesaria para un orden justo, retórico, estético y de consenso. Qué mejor paradigma práctico que el cortejo del Santo Entierro, para avalar las precedencias normativas y aquéllas otras, que por costumbre como fuente del derecho, cobran valor legal.
Asimismo, quedaría incompleto este homenaje al recuerdo, si no citara el inmenso honor recibido al participar algunos años en el cortejo como miembro de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén y en mi cometido actual como presidente de la Sección Sur de esta Orden de derecho pontificio, poder comisionar a otros miembros de la misma para que año a año, sigan representando a esta Corporación que tiene la loable y privilegiada finalidad del sostenimiento espiritual y material de Tierra Santa. En referencia al orden protocolario del cortejo, aprovecho la oportunidad para destacar la acertada precedencia y trato dispensado a la Orden por la Hermandad del Santo Entierro. Quizás, se haga necesario que otras instituciones de la ciudad otorguen el lugar que la Hermandad con celo y firmeza ofrece a las dos únicas Órdenes reconocidas por la Santa Sede, conforme al comunicado de la Secretaría de Estado del Vaticano de fecha 16 de octubre de 2012, en el que solamente tutela a la Soberana Orden de Malta -también conocida como Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta- y a la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén.
Mi agradecimiento a la Real Hermandad Sacramental del Santo Entierro y como no, a los compañeros responsables de protocolo en las instituciones de la Ciudad: Ayuntamiento de Sevilla; Cuartel General de la Fuerza Terrestre; Diputación Provincial; Subdelegación del Gobierno y Cabildo Catedral, que continúan manteniendo la encomiable labor de auxiliar ala Hermandad con su profesionalidad en la organización de este complejo ceremonial y que personifico, con el debido respeto y consideración hacia todos, en mi admirado Mauricio, cuyos frutos y legado en la organización del cortejo durante tantos años, siguen aún vigentes.
Y del mismo modo, la ceremonia de despedida del 'convite' en el interior de la catedral -impulsor y artífice- por parte de las autoridades y corporaciones al representante de Su Majestad el Rey (q.D.g.), teniente general jefe de la Fuerza Terrestre y al Prelado que confiamos recupere la pulcra ejecución de su pasado más reciente.
Por último, tomando prestado el verso del poeta "...del hombre al niño que fui..." miro hacia atrás y me releo, a mí mismo, ojeando el minucioso trabajo del ilustrador Grima... Providencialmente, con el paso del tiempo ya adulto, alguien muy querido me regala inesperadamente la añorada obra, reeditada en el año 2000, que incluía un facsímil plegado en formato panorámico con el portentoso cortejo del Santo Entierro de Sevilla... Hoy, ocupa lugar de honor, en una de las estancias de mi casa para siempre.
Dña. Virginia Caspueñas Muñoz
Jefa de Protocolo de la Subdelegación del Gobierno en Sevilla
"Protocolo y seguridad van de la mano, cuando por tradición, el Arzobispo hace entrega al titular de nuestra Institución de la llave del Sagrario, todos los Jueves Santos, durante los oficios. Este ritual entronca en la raíz de una tradición, no muy conocida, llamada La Ronda"
Un lugar en el corazón
EL protocolo es el conjunto de reglas de formalidad que rigen los actos y ceremonias diplomáticas y oficiales y que en un Estado descentralizado, y caracterizado por la presencia de distintas administraciones y numerosas instituciones y organizaciones, contribuye a la convivencia y al establecimiento de un orden para garantizar el buen desarrollo de los eventos. El protocolo es orden, es organización. Es una suma de tradición, costumbres, normativas y lógica. Y sobre todo, el protocolo es equilibrio.
Todo a nuestro alrededor rezuma "protocolo" en mayor o en menor medida. Tanto en las pequeñas cosas de nuestra vida cotidiana como en nuestro empresa. Tanto en actos oficiales, públicos o no públicos, como en los privados. En todo ello nos ayudamos de las "recetas" que el protocolo aporta, y así, como no podía ser de otra manera, manejamos el ordenamiento oficial que actúa por nosotros y "pacifica" nuestra convivencia institucional, no siempre fácil.
Para Sevilla, la Semana Santa lo es todo. Es el evento de los eventos, una explosión religiosa, social y cultural para millones de sevillanos y visitantes que cada año se acercan a la ciudad para vivir la confluencia de actos solemnes de las setenta y una hermandades y cofradías a los que acuden representantes institucionales, personal civil y militar, cofrades y turistas ávidos de disfrutar de esta grandiosa semana.
Si bien el protocolo cofrade como tal no existe de forma oficial, sí se puede decir que lo hace de forma oficiosa, desde la tradición, la costumbre y nutrido asimismo de las aportaciones del protocolo civil, eclesiástico y militar.
En este entramado, el protocolo hace posible que cada año la Semana Santa de Sevilla alcance su máximo esplendor, una profesión de buen hacer y entendimiento que, desde las primeras manifestaciones en el siglo XVI, hasta nuestros días, también la ha hecho crecer, manteniendo su esencia y bebiendo de los cambios progresivos que marca el discurrir del tiempo.
La Subdelegación del Gobierno en Sevilla es consciente de lo que representa la Semana Santa para los sevillanos, por eso cada año se vuelca y se implica, desde sus competencias institucionales, en esta festividad. Representan momentos especiales el paso de la Hermandad de la Paz por el Parque de María Luisa, junto a la Torre Sur, donde cada año la Delegación del Gobierno en Andalucía rinde un sentido homenaje a nuestra Señora la Virgen de la Paz y a Jesús de la Victoria, así como el paso de Santa Genoveva por la Torre Norte, sede de la Subdelegación del Gobierno en Sevilla, con el fervor con el que se vive la cercanía de Jesús Cautivo en el Abandono de sus Discípulos y la Virgen de las Mercedes.
Una vez organizados todos los eventos que concurren en estos días de pasión, no puedo dejar de mencionar otro puntal clave en los mismos, la seguridad. La seguridad es una parte esencial del transcurrir de la Semana Santa, y, así se entiende desde tiempos de antaño, jugando un papel preeminente el Subdelegado del Gobierno en la misma.
Protocolo y seguridad van de la mano, cuando por tradición, el Arzobispo hace entrega al titular de nuestra Institución de la llave del Sagrario, todos los Jueves Santos, durante los oficios. Este ritual entronca en la raíz de una tradición, no muy conocida, llamada 'La Ronda'. Tradicionalmente, y con la llave del sagrario al cuello, el Subdelegado del Gobierno -y en ocasiones el Delegado del Gobierno- como responsables máximos de la seguridad de la ciudad, al llegar al control de la Puerta de San Miguel proclama la frase: "la ciudad está sosegada y en calma como corresponde a la festividad del día". Es un ritual que informa de la seguridad en las calles al representante eclesiástico antes de la madrugada del Viernes Santo.
Por ello, la Subdelegación del Gobierno tiene un papel muy importante en estos días de festividad para nuestra ciudad, y, cada año nos volcamos con los planes de seguridad que garantizan que el recorrido de las hermandades por las calles de Sevilla, discurra en los cauces de la normalidad. La experiencia nos ha enseñado a aprender que debemos estar atentos a la complejidad de las redes y de la sociedad de la información, pero igualmente nos impulsa a mejorar cada año para que la Semana Santa siga siendo una seña de dentidad para la ciudad. Es un motivo de orgullo poder colaborar para que las setenta y una hermandades sevillanas puedan vivir su semana de pasión con la tranquilidad, sosiego y garantía que supone tener de su lado a todos aquellos que velan por su seguridad.
Una vez finalizado el Viernes Santo, y devuelta la llave del Sagrario de nuevo al Arzobispo durante los oficios, participamos el Sábado Santo de la Estación de Penitencia de la Real Hermandad Sacramental del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo, Triunfo de la Santa Cruz y María Santísima de Villaviciosa, caracterizado por la simbiosis a la que cada vez más tiende el público de la Semana Santa, con la fusión de lo alegórico de La Canina y lo simbólico de la Urna y el Duelo, lo cívico y lo religioso, aún más patente en el crisol de representaciones del Santo Entierro Magno. Nos acercamos al culmen de la Pasión. "Un murmullo recorre San Jacinto mientras Jesús alza los ojos mirando a su Estrella", como advertía José Ignacio del Rey Tirado en su pregón, en el que destacaba que "nuestra Semana Santa no puede explicarse con palabras". Para las instituciones, como para los sevillanos, se explica con el corazón, y el protocolo y la pasión de todos aquellos que conforman este mundo, con su buen hacer y sus ganas ayudan a la "levantá" de esta excepcional Semana Santa sevillana, haciendo que el sentir fluya y el compromiso se renueve cada año con tanta ilusión.
D. Modesto Cabezas López
Teniente Coronel | Jefe de Protocolo. Fuerza Terrestre. Cuartel General
"La participación de las Fuerzas Armadas en este cortejo procesional se ha convertido ya en una tradición de la Semana Santa sevillana y además es la única procesión que queda en la actualidad que cuenta con Unidad de acompañamiento en Sevilla"
Representación de las Fuerzas Armadas en el Cortejo Procesional
En mis ya casi 20 años como Jefe de Protocolo de la Fuerza Terrestre, cuya sede es la bien conocida por los sevillanos Capitanía General, he tenido la suerte de organizar o participar en la organización de múltiples y variados actos de carácter cívico-militar o con participación de fuerzas. Una de nuestras prioridades a lo largo de estos años, ha sido contribuir a fortalecer y ampliar la gran vinculación que históricamente ha existido entre las
Fuerzas Armadas y la sociedad sevillana, de la que formamos parte y a la que servimos.
En este sentido he tenido el gran honor y la gran suerte de participar durante estos años, sin falta, en la organización del cortejo procesional de la Real Hermandad del Santo Entierro para su estación de penitencia de cada Sábado Santo a la Santa Iglesia Catedral. Por ello, representa un gusto y un privilegio para mí poder dirigir estas palabras y expresar algunas de los sentimientos y experiencias que a lo largo de este largo periodo he podido tener.
La participación de las Fuerzas Armadas en este cortejo procesional se ha convertido ya en una tradición de la Semana Santa sevillana y además es la única procesión que queda en la actualidad que cuenta con Unidad de acompañamiento en Sevilla, más allá de pequeñas representaciones, como en la Hermandad de San Bernardo con personal de Artillería, personal de la Unidad Militar de Emergencias, con la Hermandad del Polígono de San Pablo o personal de la Armada con la Esperanza de Triana.
Pero además es una bella tradición que Su Majestad el Rey designe para representarle en la presidencia del desfile procesional al Teniente General Jefe de la Fuerza Terrestre, antes General Jefe de la 2ª Región Militar o Región Militar Sur. Así durante estos años en los que he participado han ejercido esta representación los Tenientes Generales D. Juan García Martínez, D. Rafael Valenzuela Teresa, D. Manuel Borra Gutiérrez de Tovar, D. José Mena Aguado, D. Pedro Pitarch Bartolomé, D. Virgilio Sañudo Alonso de Celis, D. José Ignacio Medina Cebrián, D. Francisco Javier Varela Salas y D. Juan Gómez de Salazar Mínguez, que participó en la última del año 2019 antes de dejar su cargo, y que ha representado a SM. Felipe VI.
Con la antelación suficiente, la Casa de S.M. el Rey, en concreto el Cuarto Militar, remite al Teniente General Jefe de la Fuerza Terrestre, por escrito, la comunicación de tal de designación. En ella, se hace referencia además, a que los honores que en su caso le puedan ser rendidos como Autoridad, sean los que le corresponden a su empleo y cargo según el R.D. 684/20120 de 20 de Mayo, Reglamento de Honores Militares, no los que le corresponden a S.M., Autoridad a la que tiene el honor de representar. Por tanto, caso de recibir estos Honores, los mismos se concretarían en Arma Presentada y Marcha de Infantes.
Una vez recibida esta comunicación se inician los preparativos para la participación de la Unidad de Acompañamiento, así como la participación de comisiones de personal militar. Por parte del Cuartel General de la Fuerza Terrestre, se emite una Orden para la participación en el Desfile Procesional, que se dirige a todas las Unidades de los tres Ejércitos ubicadas en Sevilla. En ella se señala el objeto de la misma, que no es otro que regular todos los aspectos organizativos de la participación, que resumo a continuación:
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Lugar, fecha y hora.
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Unidad de acompañamiento: Al Mando de un Capitán, con Bandera y Oficial portador, Escuadra de Gastadores o Batidores, Unidad tipo Compañía con tres Secciones de 24 militares cada una más el oficial jefe, y la Unidad de Música del CG. "Soria 9". Portando los Oficiales sable y resto fusil con machete.
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El desfile se realiza a paso lento, arma a la funerala y machete envainado, a los acordes de la selección musical acorde con el momento litúrgico.
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Previo a la salida procesional, se produce en la calle Alfonso XII, la tradicional parada, con novedades y revista a cargo del Teniente General.
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La Unidad de Acompañamiento, marcha tras el paso del Duelo, cerrando el cortejo, tras la Corporación Municipal. Todo el personal que forma parte de esta Unidad, lo hace con carácter voluntario, como marca la normativa en vigor.
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Como ya he comentado, además del Teniente General, que preside el cortejo en representación de SM. y de la Unidad de Acompañamiento, también participan comisiones compuestas por oficiales , suboficiales y tropa de los tres Ejércitos, que representan a las Unidades de la Plaza de Sevilla y que se sitúan en el cortejo detrás de la Sagrada Urna.
También participan otras Autoridades militares, que se encuadran por su orden de precedencia con el resto de Autoridades civiles. Estos son el Comandante Militar de Sevilla, El General del Ejército del Aire, el General de la Guardia Civil, el Delegado de Defensa y el Comandante Naval de Sevilla.
Acompaño un croquis orientativo del orden del cortejo de representaciones y presidencia. Este orden se organiza en el patio de S.Antonio Abad por el personal de Protocolo de la Hermandad, interviniendo los profesionales de Protocolo de las entidades y Autoridades presentes.Yo mismo, como Jefe de Protocolo de la Autoridad que ejerce la presidencia en representación de SM. el Rey, colaboro en dicha organización y visto bueno final.
Por último, quiero agradecer las facilidades que la Hermandad así como la hospitalidad de la Hermandad del Silencio, que se vuelca año tras año con nosotros. Y especialmente agradecer a mis compañeros de Protocolo, de la Delegación y Subdelegación del Gobierno, del Ayuntamiento y la Diputación, su cariño y buen hacer para que esta hermosa tradición perdure en la Semana Santa de Sevilla.
D. Francisco José Martínez Yuste
Director General de Protocolo y Casa Consistorial del Ayuntamiento de Sevilla
"El transcurrir de los años no han hecho más que estrechar los lazos que nos unen y que, en mi opinión, se ponen de manifiesto en las muestras de cariño y respeto que expresa la ciudad hacia nuestra Hermandad en el discurrir por sus calles cada Sábado Santo"
Una vinculación histórica
Queridos hermanos de la Hermandad Sacramental del Santo Entierro, en primer lugar quiero manifestar la inmensa satisfacción que me produce el atender la petición de nuestra querida junta de gobierno para colaborar con unas líneas para el anuario de 2020.
Quiero destacar cómo todos los años me sorprende la excelente realización gráfica del anuario donde se cuida y mima hasta los más pequeños detalles. Es a través de ese cuidado y cariño donde se refleja la línea de actuación de todos los hermanos en su labor callada en torno alas santísimas imágenes de sus Titulares. Acciones que se desarrollan durante todo el año y donde resalta una labor social realizada con total entrega hacia los más necesitados.
Mis años al frente del protocolo de la ciudad me hacen poner en valor las magníficas relaciones entre la Corporación Municipal y la Hermandad, que se asientan en la vinculación histórica surgida desde que el asistente de la ciudad es nombrado Teniente Hermano Mayor del Santo Entierro a finales del siglo XVII. El transcurrir de los años no han hecho más que estrecharlos lazos que nos unen y que, en mi opinión, se ponen de manifiesto en las muestras de cariño y respeto que expresa la ciudad hacia nuestra Hermandad en el discurrir por sus calles cada Sábado Santo.
Estas letras solo quiero que sirvan para poner en valor el excelente patrimonio artístico y humano que atesora nuestra Hermandad del Santo Entierro, y que no hace otra cosa que enriquecer los sentimientos que surgen de las vivencias de la Semana Santa en torno a la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor.
Finalmente animar a todos los hermanos y especialmente a su Junta de Gobierno a que continúen con su total entrega y dedicación a las labores que realizan en el seno de nuestra querida Hermandad del Santo Entierro.
Un afectuoso saludo y un fuerte abrazo.
Dña. Inmaculada Algarín Ramírez
Oficina de Representación del Poder Judicial en Andalucía Occidental y Ceuta
"Los tres pasos de la cofradía procesionando en orden, proporcionan espacio de encuentro con el Señor en tiempo de reflexión, con la esperanza de la Resurrección inminente que confirma el origen divino de Jesús"
Para Él cada uno de nosotros es único
Ante la petición de mi amigo Valeriano Amaya para colaborar en el siempre magnifico anuario de la Real Hermandad del Santo Entierro sevillano, debo en primer lugar reconocer que me sentí, a la vez que sorprendida, halagada por ofrecerme esta oportunidad, única, de participación en el mismo.
Atendiendo a la dificultad que supone "poner en la calle" una Corporación de tal grandeza, resultando ademas el apogeo protocolario, ya que en su salida se citan además de todas las Hermandades de penitencia de la Capital, las autoridades eclesiásticas, civiles y militares que procesionan juntas, al atardecer de un sábado de primavera, en la semana mas hermosa de la ciudad, la Semana de Pasión, en la que se muestra al mundo entero, un tesoro colectivo de imágenes religiosas, arropadas por natural sentimiento de orgullo y espiritualidad.
Cuando termina la semana, desde su templo de San Gregorio en la calle Alfonso XII, el Señor Yacente, que perdió la vida terrenal para que todos ganáramos; vuelve a salir anticipando la gloria a la urbe de Sevilla, cuando aún en sus calles se percibe el delicado aroma del incienso y las lágrimas derramadas en los días previos; la Hermandad se ordena una vez más, a la manera de aquí, en la forma necesaria para presenciar el cortejo procesional de la Real Hermandad Sacramental del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo, Triunfo de la Santa Cruz y María Santísima de Villaviciosa.
Se comenta que el orígen de la Hermandad, que data del siglo XVI, se encuentra en la voluntad de unos genoveses que se establecieron en Sevilla por aquella época y que, trayendo la devoción a la Virgen de Villaviciosa, titular de la Hermandad, le imprimieron la elegancia de su cultura: si es verdad lo que se dice y no una mera leyenda, tal vez, la elegancia de los pioneros, tamizada a lo largo de los siglos por la de los sevillanos, han hecho del empaque y la seriedad de la Hermandad del Santo Entierro una seña de identidad en su estación de penitencia, procesionando entre el gentío, apegado a tradiciones de raigambre y devoción, con gran solemnidad, con sus tres pasos, y a veces con alguno más.
El primero de ellos, representa de manera alegórica el triunfo de la Santa Cruz sobre la muerte; la cruz redentora de Cristo símbolo de nuestra fe, mediante la que los hombres quedan perdonados y libres.
El segundo, que porta la Urna con Cristo coronado en doloroso sacrificio que, tras ofrecer su vida, yace inerte, su rostro, sin embargo se muestra en actitud serena invitando al amor, la serenidad del Señor que como envuelta en ráfaga de luz, tras su entrega generosa, nos salva trasformando la muerte en vida.
El tercer paso, representa el duelo humano en el rostro abatido de María Santísima de Villaviciosa, el rostro de la la pena y el sufrimiento cuya soledad conmueve; soledad dramática y humana, con luz tenue, y todo a pesar de quienes intentan paliar su tristeza.
Los tres pasos de la cofradía procesionando en orden, proporcionan espacio de encuentro con el Señor en tiempo de reflexión, con la esperanza de la Resurrección inminente que confirma el origen divino de Jesús que, vive ya para siempre y decidirá cuando y como nos llevará a su lado.
Desde la fe y el respeto a todos, deseo que el recorrido procesional de este año sea armonioso y se realice tranquilo y sin sobresaltos, y que a la entrada de la hermandad, de vuelta ya a su templo, todos hayamos podido comunicarnos en oración con Cristo, sabiendo que para ÉL, cada uno de nosotros es único. Y hayamos podido rogar al Señor la ayuda necesaria para superar nuestras tribulaciones terrenales, recordando no obstante, que como nos dejo escrito nuestra Santa Angela de la Cruz: "No hay nadie que viva sin cruz y el que huya de una, encontrará otra mayor".
Del mismo modo, conceda lucidez para quienes tienen que tomar decisiones que nos afectan a todos, e igualmente esperanza para los mas necesitados de su mirada y su consuelo.
D. Antonio Dorantes Sánchez
Subteniente de la Guardia Civil | Jefe de la Secretaría Particular del General 4ª Zona de la Guardia Civil de Andalucía
"Sevilla al completo, con el pueblo en las calles y sus representantes en el Cortejo, presenta sus respetos y condolencias, con Fe y Recogimiento, a quien dio su Vida por todos nosotros, acompañando, en respetuoso silencio y solemnidad, al Cuerpo sin vida de Cristo, y a Nuestra Madre"
Sencillez, silencio y soledad
Del mismo modo que en años anteriores les fue solicitado a otras personas de la sociedad sevillana, unas conocidas y otras anónimas del mundo cofrade, este año la Real Hermandad Sacramental del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo, Triunfo de la Santa Cruz y María Santísima de Villaviciosa me pide que colabore con un texto para el anuario de 2020.
Con enorme prudencia y respeto, acepto la responsabilidad de enfrentarme a tan singular reto, no sin antes encomendarme a Nuestro Padre Señor Jesucristo.
Leídos con detenimiento los pasajes en los que los cuatro evangelistas relatan la sepultura del Señor, los cuatro coinciden en la sencillez, el silencio y la soledad en la que transcurrió; sólo tres personas, a lo sumo cuatro, de entre todos sus discípulos y seguidores, asistieron a su sepultura, entre las que se encontraban María, la madre de José, María Magdalena y el propio José de Arimatea; lo harían, como no puede ser de otra forma, con Dolor, Angustia, Desamparo y Recogimiento, pero a pesar de ello, no abandonaron a Nuestro Señor.
La Real Hermandad del Santo Entierro, con el principal objetivo de transmitirnos la importancia de lo representado en sus tres pasos, se esmera cada año, con gran esfuerzo, trabajo e ilusión, en el cuidado de cada detalle, para que todos podamos mostrar nuestros respetos a quién sacrificó su vida por nuestra Salvación, Nuestro Padre Señor Jesucristo.
El próximo Sábado Santo, con el trabajo y el esfuerzo de los Hermanos y Hermanas de la Real Hermandad del Santo Entierro de Sevilla, los Cristianos volveremos a reafirmarnos en nuestra Fe, acompañando en su transcurrir por las calles de Sevilla a Nuestro Señor y a su Madre, Nuestra Madre la Virgen María, siendo testigos silentes, de su sacrificio por nuestra salvación y conscientes de la importancia del pasaje que se conmemora, reviviendo lo trascendental del momento, y no volviendo a abandonarlo como lo hicimos aquélla vez.
Sevilla al completo, con el pueblo en las calles y sus representantes en el Cortejo, presenta sus respetos y condolencias, con Fe y Recogimiento, a quien dio su Vida por todos nosotros, acompañando, en respetuoso silencio y solemnidad, al Cuerpo sin vida de Cristo, y a Nuestra Madre, compartiendo su Soledad, intentando consolar su Angustia y mitigar su Dolor.
Nosotros los fieles, congregados a lo largo de las calles de Sevilla para ver el transcurrir de la Hermandad a través de sus solemnes y elegantes pasos, los vemos pasar ante nuestros ojos, ya huérfanos, esperanzados en su Resurrección.
Sin más, expresando mi más sincero agradecimiento por la oportunidad de poder exteriorizar mi pensamiento cristiano ante los Hermanos del Santo Entierro y, por ende, a todos los cofrades que lean el presente Anuario, me despido de todos con el deseo de que la Hermandad realice la Estación de Penitencia conforme como establecen sus Reglas.
D. Antonio Dorantes Sánchez
Subteniente de la Guardia Civil | Jefe de la Secretaría Particular del General 4ª Zona de la Guardia Civil de Andalucía
"Sevilla al completo, con el pueblo en las calles y sus representantes en el Cortejo, presenta sus respetos y condolencias, con Fe y Recogimiento, a quien dio su Vida por todos nosotros, acompañando, en respetuoso silencio y solemnidad, al Cuerpo sin vida de Cristo, y a Nuestra Madre"
Momentos singulares que nos da la vida
Queridos hermanos del Santo Entierro, hay momentos singulares que nos da la vida en los que uno se encuentra ajeno, extraño o no merecedor de lo que le toca hacer, participar o compartir, pero por confortables circunstancias se ve incapacitado para rehuir el envite. Y es precisamente lo que me ha pasado.
Cuando Valeriano Amaya, vuestro diputado mayor de gobierno, me alinea entre aquellos que desarrollan magistralmente las tareas y el ejercicio protocolario en nuestra ciudad, no sé si se encontraba en un episodio de osadía o el inconsciente osado era yo por aceptar tal encomienda. Probablemente, muy probablemente, me contagié de su ímpetu.
Y aquí estoy, enfrentado a una hoja blanca de mi procesador de texto, en un acto de constricción, del que solo parece eximir la ilusión de imberbe alumno que mira y admira a aquellos del oficio a los que tengo el honor de acompañar, a los que abrumo en más de una ocasión con mis preguntas, mis dudas, y mis inecuaciones protocolarias. No en vano soy resultado de una extraña mezcla de claretiana formación bachiller de ciencias puras, y que por avatares de la vida, se introdujo en una profesión, la de policía, egresado en esa nueva por lo hispano disciplina de la criminología, de honda base jurídica a la que la lógica científica aporta cimiento.
No puedo ni quiero disertar sobre el protocolo que rige en una institución como vuestra Hermandad. No tengo base para ello; menos aún experiencia. Solo puedo atreverme a ocupar y entretener vuestro tiempo desde quien hace ahora justo un año, finalizando ya mi formación práctica como Inspector de la Policía Nacional tras dos duros años académicos en la Escuela Nacional de Policía de Ávila, recibe una llamada del mando policial que le ofrece hacerse cargo del servicio de protocolo de la Jefatura Superior de Policía de Andalucía Occidental en Sevilla. Otra osadía. Que también acepté.
Inmediatamente empecé a leer todo lo que me encontraba en el mundo analógico y digital sobre protocolo. Presidencias, precedencias y ordenaciones empezaron a dibujarse en papeles que resolvían situaciones imposibles en eventos imaginarios. Qué pena no haber conservado ninguno de aquellos galimatías.
Llegó el ansiado día de la jura de cargo como inspector. El cuello se me salía del uniforme de gala en formación intentando discretamente ver todas las evoluciones y transiciones protocolarias que sucedían en el acto. Incorporación de la Bandera, llegada de la autoridad que preside, bastón de mando, rendición de honores, pase de revista, entrega de nombramientos, discurso, homenaje a los caídos, himno de la Policía Nacional. En veinticinco años de servicio había participado ya en otros actos similares en mi vida profesional, pero todo adquiría una nueva dimensión. Había un nuevo orden, una nueva lógica, una nueva entidad y una renovada identidad.
Se inicia el nuevo curso profesional. Comparto el cometido que aquí me trae con la de jefe de prensa. Los primeros días son abrumadores. La prensa es un ente que requiere atención inmediata. No espera. No admite retardos. Muchos de sus profesionales se me presentan con celeridad. Todo son prisas. No hay sosiego.
Protocolo también es mi responsabilidad. El tempo es otro. Constancia y calma. Crono y espacios medidos. Agenda de autoridades, invitaciones, nota de protocolo, secuencia y mesa presidencial. Vete preparándote, me dicen. Todo el mundo me desea suerte: los Santos Ángeles Custodios están cerca. Dios mío. Si es marzo, y octubre me parece lejos aún en el calendario.
Qué extraña tarea policial ésta. No hay atestados, no hay detenidos, ni lectura de derechos. Mucho menos una reseña dactilar. No aplico técnicas de investigación. Ni activo instrumentos de cooperación policial internacional. Primera Misión. Primer Gran Evento. Semana Santa. En la Escuela de Ávila esto no lo enseñan.
Hace años que no participo en el dispositivo. Experiencias operativas riquísimas. Y de vida. Es una ciudad, un pueblo en la calle con mismo objetivo y seguro diferentes motivaciones, pero responden por igual a la indicación del policía. Un poco para atrás, por favor. Propios y visitantes colaboran sin distinción. Muchedumbres de caras iluminadas, ilusionadas o extasiadas miran los cortejos procesionales, los enseres y los pasos. El policía solo está pendiente del discurrir de la cofradía. Ve lo mismo que todos aunque no lo puede mirar.
Pero ahora la tarea es otra. Tres hermandades, tres, llaman a la puerta de la Jefatura Superior. El protocolo empieza. Martes, Miércoles y Sábado Santos requieren de mi atención. El corazón de esa triada de días me pellizca, me ausenta de una cita antes nazarena y costalera con un Burgalés, al que ya en los últimos tiempos solo le acompaño fuera de cortejo en personal escolta por Francos, Alcaicería y hasta San Pedro. Ahora llueve y ahí guarda refugio. Otro año será.
Recibo una visita en la Jefatura Superior que me anuncia y me ilustra. El Sábado Santo el Jefe Superior de Policía, primer mando policial de la plaza, tiene una cita, un convite. Busco y veo vídeos, fotografías y retransmisiones televisivas de ediciones anteriores que complementen la lección. Un lienzo de chaqués, uniformes de gala y corporaciones se despliega ante mí. Ahí está, el uniforme azul marino, singular y presente entre todos. Tarde de Sábado. Teléfono en mano, a la Inspectora de servicio la llamo incontables veces. De ella dependen ese día los servicios policiales en las cofradías. Me confirma que todo está en orden. Se inicia el cortejo.
No puedo evitar confesar que algo de desazón queda. No me fue posible acompañaros en vuestro desfile procesional, errores del novato. Espero que en venidera ocasión pueda ser y que las advocaciones de Madre de Dios de la Palma y María Santísima de Villaviciosa así me lo concedan y os bendigan a todo el censo de hermanos del Santo Entierro. Ha sido un placer y un inmerecido honor.