LITURGIA

CONVERTÍOS Y CREED EN EL EVANGELIO

Con la bendición e imposición de la ceniza comenzaremos el miércoles 26 de febrero el tiempo santo de Cuaresma. En él nos preparamos a celebrar el Misterio Pascual, corazón de nuestra fe. Su duración de cuarenta días evoca algunos de los acontecimientos que han marcado la vida y la historia del antiguo Israel: los cuarenta días del diluvio universal que concluyen con la alianza establecida por Dios con Noé y, a través suyo, con toda la humanidad; los cuarenta días en que Moisés permanece en el monte Sinaí, que terminan con la entrega de las tablas, en las que se contiene la Ley santa con la que Dios, como sabio pedagogo, quiere dirigir la vida de sus hijos.

La Cuaresma evoca también los cuarenta días que pasó Jesús en el Monte de la Cuarentena, orando y ayunando, antes de emprender su misión salvadora. Como Jesús, nosotros, con todos los cristianos del mundo, recorremos un camino de ascesis, de interioridad y de oración para dirigirnos espiritualmente al monte Calvario, meditando y reviviendo los misterios centrales de nuestra fe. De este modo, celebrando el misterio de la Cruz, nos prepararemos para gozar de la alegría de la Resurrección.

Comenzamos la Cuaresma con la bendición e imposición de la ceniza, un rito tan austero como lleno de simbolismo. Al depositarla sobre nuestras cabezas, la liturgia nos permite elegir entre dos fórmulas. Las dos contienen una llamada apremiante a reconocernos pecadores, a rasgar nuestros corazones, como nos pide el profeta Joel, a convertirnos y a volver al Señor.

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EL EVANGELIO


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EL CORONAVIRUS Y DIOS

Carlos Amigo Vallejo
Cardenal Arzobispo Emérito de Sevilla

LOS CONSEJOS DE UN SACERDOTE EXPERTO SOBRE CUÁNDO, DÓNDE Y CÓMO REZAR... Y QUE PASA CON LOS FALLOS

Jean Etève es sacerdote del Instituto Notre-Dame de Vie [Nuestra Señora de la Vida], que agrupa sacerdotes diocesanos para misiones comunes con una espiritualidad carmelita, esto es, centrada en la oración.

Oración que no es entendida como un "método", pues todo movimiento hacia Dios (la adoración, el rosario, la lectura espiritual) es oración. "Cuando uno se dirige a Dios ya puede hablarse de oración", explica el padre Etève: "Rezo con todo lo que soy, con mi temperamento, mi cultura, en la angustia o en la alegría. El mejor método de oración es el que a mí me permite encontrar a Dios". Según el carisma de su Instituto, uno descubre la oración cuando entiende que es algo que no va de uno mismo, sino de Él: "Rezar es el mayor servicio que puedo hacer a mi prójimo, a quienes me rodean, al mundo entero".

Pero ¿cómo hacerlo? Él mismo ofrece algunos consejos muy sencillos y prácticos... SEGUIR LEYENDO


"Oh María, tu resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza.

Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos, que bajo la cruz estuviste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación de todos los pueblos, sabes de qué tenemos necesidad y estamos seguro que proveerás, para que, como en Caná de Galilea, pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, quién ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección.

Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies nuestras súplicas que estamos en la prueba y libéranos de todo pecado, o Virgen gloriosa y bendita"